¿Estamos hechos para comer carne?

Sabes que propendo por una alimentación basada en lo vegetal. Pero sería osado pensar que no se puede obtener la suficiente cantidad de proteína con este estilo de vida y es que esta molécula, después del agua, es la que principalmente compone las células del cuerpo y es esencial para la vida. ¿De dónde estás obteniendo la que necesitan tú y tu familia? Además de responder esto, quiero regalarte algunas fuentes de proteína cuya composición a lo mejor no conocías y que puedes aprovechar.

Foto: composición Pexels y Lightfield Studios.

Músculos, colágeno (cartílago en las articulaciones), piel, pelo, uñas, hemoglobina (oxígeno en sangre), hormonas, enzimas, anticuerpos, en casi todo el organismo está presente la proteína, de allí la importancia de consumir alimentos que contengan esta molécula compuesta por aminoácidos, los cuales a su vez se dividen en dos tipos: los esenciales, que no los produce nuestro cuerpo y los no esenciales que sí son producidos por el cuerpo.


¿Y para que sirve puntualmente? Para varias cosas, pero fundamentalmente para:


1. Mantener la estructura y tono muscular. Por eso la cantidad de proteína diaria que necesita el cuerpo, va en función de nuestro peso ideal.


2. Construir más músculo. La proteína sana y repara las roturas del tejido muscular, generando hipertrofia y por ende crecimiento muscular.


3. Cumplir una función metabólica y hormonal.


Foto: Pexels (Daria Shevtsova).

Hay características físicas del cuerpo humano que indican que no está diseñado para consumir carne, por ejemplo los dientes, cuyo diseño no tiene propiedades para desgarrar carne. Además, el intestino al ser tan largo, provoca que la carne se pudra y genere mayor cantidad de bacterias, las cuales no son beneficiosas para el cuerpo.