Ayuno intermitente vs. vida intermitente

Actualizado: nov 7

Es mucha la información que hay publicada en internet sobre este modelo de alimentación, sin embargo, hice para ustedes una selección de las cosas que menos se hablan del ayuno intermitente y se las quiero compartir aquí. Recuerda que al final de este post está la caja de comentarios y preguntas; estaré muy pendiente de lo que me dejes en ella en caso que quieras conocer más.

Foto: iStock.

Mi colega Linia Patel, vocera de la Asociación Británica de Dietistas, refiere que el ayuno como forma de comer, ni está mal, ni es un invento reciente. Se remonta a nuestros antepasados, porque se enfrentaron a períodos de ayuno forzado. Los cazadores-recolectores solo tenían comida cuando la mataban o la recogían, por lo que el ayuno era parte de su realidad cotidiana.


Lo que ocurre es que hoy no solo estamos expuestos a abundancia de alimentos, sino que encontrarlos no implica un gran esfuerzo físico, por lo que hay más sedentarismo y como consecuencia ha aumentado el índice de obesidad.


Está de moda ¿sabes por qué?

¡Da resultados! Son impresionantes las cantidades de hormonas de contrarregulación que surgen para la quema de grasa en el cuerpo: la leptina, que regula el apetito; pero también se disminuye la insulina, que regula la cantidad de azúcar en sangre. También hay una mayor lipólisis, o sea movilización de los tejidos grasos del cuerpo, porque aumenta el consumo de tejido graso del cuerpo como fuente de energía (cesótis), más que de las proteínas.


Saludable siempre

Más que dejar de comer, se trata de establecer horarios específicos para consumir alimentos, en los cuales la cantidad influye y la calidad también. Privar al cuerpo de comida, no significa vía libre para comer cualquier cosa. Entendiendo esto, el esquema ideal es ingerir proteínas, carbohidratos y grasas de buena calidad en ocho horas, luego en 16 horas se hace un descanso en el que se pueden tomar líquidos, pero no comida sólida.


Mi Top 3

  1. Hacerlo progresivamente: solo tres comidas en el día y luego pasar a consumirlas en un rango de 8 horas.

  2. Basar la mayor cantidad de nutrientes a consumir en alimentación vegetal y complementar con suplementos vitamínicos.

  3. Aumentar las horas de ‘no ingesta’ progresivamente: primero 12, luego 14 y 16. Durante este tiempo incorporar actividad física